Un Amor que no termina

Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2017 (último año con datos publicados), se celebraron 2.841 nuevos matrimonios (1.300 por la Iglesia Católica) con residencia en nuestra diócesis de Córdoba y se produjeron 1.498 rupturas: 5 rupturas matrimoniales por cada 10 nuevos matrimonios. A nivel nacional estos datos son aún más alarmantes con seis rupturas por cada diez matrimonios celebrados. Estas cifras impresionan aún más cuando tomamos conciencia del dolor que está viviendo cada una de estas familias que se ha roto.

Es manifiesto que nos hallamos ante una multitud de hombres y mujeres que han experimentado la ruptura del matrimonio como un proceso muy traumático que deja profundas heridas.

Estas personas, separadas o divorciadas, por sus circunstancias, necesitan en este momento de su vida un acompañamiento especial, que les ayude a sanar unas profundas emocionales y espirituales, e incluso físicas, para afrontar el camino que tienen por delante. “La comunidad cristiana está llamada a ayudar a estas personas a vivir cristianamente su situación en la fidelidad al vínculo de su matrimonio que permanece indisoluble.”(Directorio de Pastoral Familiar de la Iglesia en España, n. 212)

La sanación de estas heridas no es fácil, pero es un camino que la gracia hace posible. De aquí la necesidad de una pastoral que se ocupe especialmente de acompañar a estos hombres y mujeres en este camino.

Al mismo tiempo hay que alentar a las personas divorciadas que no se han vuelto a casar, que a menudo son testigos de la fidelidad matrimonial, a encontrar en el Señor la fortaleza que los sostenga en su estado. Asimismo es necesario que estas personas no se sientan solas en su decisión y cuenten con el el acompañamiento y comprensión de la comunidad eclesial.

En este contexto surge la iniciativa del proyecto pastoral «UN AMOR QUE NO TERMINA», dirigido a hombres y mujeres, separados o divorciados, no vueltos a casar ni convivientes. La Iglesia sale a su encuentro para ser signo de la cercanía, de la bondad y de la misericordia del Señor, e invitándoles a transformar esta nueva etapa en un motivo de crecimiento en su camino de santidad.

Este proyecto se concreta en un itinerario espiritual y formativo de dos años, con encuentros mensuales en grupos reducidos de hombres y mujeres (por separado), en horarios y lugares a concretar según las preferencias y la disponibilidad de cada grupo.

Cada encuentro constará de momentos de crecimiento en la fe a través de la profundización y vivencia de textos escogidos del Evangelio, de formación sobre diversos temas que ayuden en la vida ordinaria, y momentos de oración ante el Santísimo.

El objetivo final de este proyecto es la maduración en la Fe, sanar heridas, caminar hacia la santidad en esta nueva situación y todo ello integrados en nuestra Iglesia que nos acoge como madre nuestra.

Más información sobre el proyecto en delegacionfamiliayvida@diocesisdecordoba.com