Delegación diocesana de Familia y Vida

Inicio > ¿Por qué son inmorales las técnicas de reproducción asistida?

¿Por qué son inmorales las técnicas de reproducción asistida?

La Instrucción Donum Vitae sobre el Respeto a la Vida Humana Naciente y la Dignidad de la Procreación acaba de cumplir 32 años. Es una gran desconocida para los ginecólogos y urólogos católicos que atienden a pacientes con esterilidad. A pesar de los años transcurridos desde su publicación es plenamente válida en nuestro tiempo, ya que por mucho que avancen las técnicas reproductivas, los conceptos permanecen inalterables, porque arraigan en la Verdad.

Pero antes, debemos remontarnos a 1968, a la encíclica Humanae Vitae, que afirma rotundamente en su número 12: “Esta doctrina, muchas veces expuesta por el Magisterio, está fundada sobre la inseparable conexión que Dios ha querido y que el hombre no puede romper por propia iniciativa, entre los dos significados del acto conyugal: el significado unitivo y el significado procreador”.

Esta es la base moral de la transmisión de la vida: la procreación de una vida humana, de toda vida humana, a causa de su elevada dignidad, sólo puede darse en las condiciones previstas por el Creador para tal fin: los actos conyugales. Así pues, cualquier técnica médica que ayuda a que el acto conyugal cumpla su misión es moralmente aceptable. Pero cuando la técnica sustituye al acto conyugal, sea del modo que sea, es inaceptable moralmente, se convierte en pecado grave, cometido por el matrimonio y por el médico.

Decimos que la Medicina puede ayudar al acto conyugal, sin sustituirlo. ¿Cómo? Mediante el estudio y tratamiento de las causas que subyacen a la esterilidad, sean del hombre o de la mujer, de modo que se den las condiciones naturales necesarias para que los actos conyugales cumplan su función procreativa. Este es el camino de la Naprotecnología, respetuosa con la naturaleza y la dignidad de los esposos, de los hijos por nacer y de los actos conyugales. No traiciona la vocación fundamental de la Medicina, que es el diagnóstico y tratamiento de los males que afectan a las personas, intentando su curación o mejoría, y respetando íntegramente su dignidad, que incluye también su conciencia moral.

Las técnicas de reproducción asistida, por el contrario, aunque surgidas como fruto de investigaciones médicas, no cumplen con la misión propia de la Medicina, son más propias de la ciencia veterinaria. Son meramente técnicas, que no buscan identificar y curar las causas de la esterilidad, ni respetan la dignidad personal y la conciencia moral de los esposos, sino que ofrecen la sustitución del acto conyugal por un proceso en laboratorio, y llegan a ofrecer la sustitución de uno o de los dos esposos mediante el recurso a gametos (óvulos o semen) comprados a terceras personas, lo que constituye una “violación del compromiso recíproco de los esposos y una falta grave contra aquella propiedad esencial del matrimonio que es la unidad(DV)”. Es decir, esta modalidad de reproducción asistida constituye un adulterio. Algo que la mayoría de los esposos, si se les planteara con palabras claras, rechazaría frontalmente. Lo mismo que harían muchos si considerasen cómo la técnica médica les deshumaniza, situándoles en el nivel de las vacas o los cerdos, no en el de las personas, que es muy superior.

M. Victoria Mena
Ginecólogo. Especialista en Naprotecnología.
Zaragoza

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies